Revisas la cuenta y todo parece estar en orden: las impresiones suben, el CTR es alto y las palabras clave son las correctas. Estás ganando las subastas y el tráfico calificado llega, pero el teléfono simplemente no suena.
Es momento de dejar de culpar al algoritmo y mirar tu landing page. El anuncio solo lleva al cliente a la puerta, pero es tu página la que debe cerrar el trato. Si el destino final es un laberinto de información, el presupuesto se pierde en segundos.
No importa que el sitio sea estéticamente increíble si el mensaje es confuso. Me he topado con páginas donde el usuario se sale porque la oferta no coincide con lo que leyó en el anuncio. La funcionalidad y la coherencia deben ir siempre por encima del diseño.
Optimizar no es solo mover botones en la plataforma. Es asegurar que el camino del cliente sea fluido desde el primer clic hasta el formulario final. Si tu landing page no habla el mismo idioma que tu anuncio, solo estás comprando clics caros.
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